domingo, 20 de marzo de 2011

De las cosas que hago durante el día

Como ya sabréis, las clases a las que asisto tienen una connotación marcadamente simbólica. A pesar de proporcionarme nueva e interesante información y aprender en cada una de ellas, no suponen un dilatado período de tiempo. Con lo cual, y especialmente este cuatrimestre (o como dicen aquí, semestre), uno, que no es tonto, se ha buscado pequeños quehaceres para poder justificar su existencia en este planeta.

La primera de las nobles acciones que emprendo ya la he comentado alguna vez, pero, como la situación lo requiere, lo volveré a comentar. Se trata de los language exchange, que traducido al idioma católico, apostólico y romano significa algo así como intercambio de idiomas. Lo realizo principalmente con una mujer, húngara ella, madre de una hija y esposa de un tipo dominicano, que se esfuerza por aprender español. Aunque ella habla el castellano bastante bien, yo no puedo corresponderla con mi nivel de húngaro, que es, cuanto menos, catastrófico. De hecho, durante el primer semestre, siempre hablé en inglés, hasta en el supermercado. Ahora intento hablar en húngaro, y, aunque no me entero de la misa la mitad, tengo una extraordinaria capacidad para imaginarme lo que me dicen, casi siempre con acierto. Así seguimos, poco a poco y sabiendo que jamás aprenderé este endemoniado idioma, por mucho que me pese.

También, abriéndome las fronteras, he decidido  iniciar otros intercambios en otros idiomas. Remarcable atención merece el francés, idioma impronunciable, pero impronunciable según la segunda acepción que ofrece la RAE (2. adj. Que no debería decirse, para no ofender la moral, el buen gusto, etc.). La redundacia de la lengua gabacha es absoluta, despreciando las vocales, como si no fueran más que paja; realizando contracciones entre dos palabras sin importar las pobres letras inocentes intermedias; y completamente insolidario, pues las últimas letras quedan relegadas al olvido. Así, casi tengo que hacer como en inglés, imaginarme cómo es la pronunciación de la palabra y decirla con la boca pequeña, para que el error no se oiga mucho. Sin embargo, he de reconocer que en el fondo me gusta, y espero crear la pequeña base de francés que mis docentes me negaron para -posiblemente- estudiarlo en un futuro próximo.


Otra cosa que gusto (o más bien gustaba, aunque espero retomarlo) de hacer es ir a las clases de esgrima antigua. La clase es, en definitiva, un grupo de unos 4 ó 5 frikis colgaos (perdóneme lo campechano, letra d), más algún pseudofascista, más algún heavy-metalero. A eso se le añade el profesor (aquel profesor del que os hablé alguna vez, uno medio loco) y su esbirro, o mano derecha, o, en estos tiempos políticamente correctos, su asistente para la docencia. Estos dos tipos son la mar de majos, aunque reparten unas hostias como panes. Los sables, de madera y pesados, no tienen en cuenta dónde caen, y la protección no te libra de alguna simpática magulladura. Cuando me enfrento con uno de ellos, me planto erguido, desafiante, Alatriste, en guardia y listo para Santiago y cierra España. En cuanto empezamos, se abalanzan sobre mí y apenas puedo soltarte un par de espadazos torpes antes de que acaben conmigo mientras intento defenderme como puedo. Es realmente gracioso. Eso sí, cuando me toca enfrentarme a uno de los zagales, suelo darle la tunda yo.

Generalmente las clases son en un reciento cerrado, ésto era una coña



Por último, me he aficionado ahora a ir a la piscina con Silvia, la compañera de piso. Es una piscina teóricamente de pago, pero mediante diversos ardides que no explicaré aquí, entramos por la puerta grande y sin pagar ni un florín. 


El primer día, cogí mi gorro de baño (cedido por Silvia) y las gafas de buceo (tomadas prestadas de la Polaca, que ahora está por Francia) y salté al agua cual rana. Empecé a nadar y, ¡Dios mío! ¡estaba hecho un David Meca! Rebasé primero a una señora mayor, y luego a un tipejo más o menos joven, sin ningún tipo de problemas. La velocidad que alcanzaba era increíble, fuerte como un narval, rápido como un pez vela, hermoso cual delfín.


A los diez minutos (probablemente antes, pero mi orgullo me impide aceptarlo) empecé a cansarme. El tipejo me adelantó, y tuve que hacer verdaderos esfuerzos para que la señora no me adelantara. En esta etapa, cuando decidía hacer un largo, al principio iba bien, hasta que por la mitad me fallaban las fuerzas y el rápido pez vela se convertía en una especie de armadillo chapoteando por su vida. En una de esas ví a uno de estos super-atletas que suele haber por las piscinas, buceando por el fondo con elegancia submarina. Arriba estaba yo, luchando por mi vida. Cosas de la vida.


Sin embargo, estoy muy contento, en general, con estas pequeñas cosas. Dan otro punto de vista muy divertido al Erasmus. Por otro lado pienso que debí descubrir estas cosas antes, pues ahora ya me quedan unos 3 meses de fiesta. Luego, no se sabe, aunque tengo ganas de volver, en el fondo.

4 comentarios:

  1. excelente guardia de sexta en la foto, los pies bien colocados, asi empezó Lucky skywalker, que la fuerza te acompañe los tres meses que te quedan en la panonia esa..

    saludos desde el otro lado del mundo, (salvador de bahia muy aburrido, mucho calor, mulatas, caipirinha..en fin, un rollo..tengo unas ganas locas de volver a Madrid...edu

    ResponderEliminar
  2. ¡¡¡¡Eres lo mas grande que "A pario Madre"!!!!
    tu abuelo, un beso muy fuerte

    ResponderEliminar
  3. Al pequeño pez vela27 de marzo de 2011 a las 9:40

    Gracias a ese espontáneo abuelo, si, yo también lo pienso, que suerte su madre!. La verdad es que no será un veloz pez vela, pero es un HERMOSO DELFÍN, que hace lo que quiere, y lo que quiere es excelente.
    La señora mayor que te adelantó Pez vela, contará su proeza, "adelanté, siendo ya muy mayor, a un joven efebo español"
    Mi pequeño Ttó, disfruta de lo que queda de curso. ("Lo que queda del día", peli y buen lema). No son pequeñas actividades, sigue, apúntate a un bombardeo, y lo del florín (florete?) con casco de la II G M, no lo dejes,
    Con lo bien que escribes, equivócate un día y envíame más de una línea, si no me contestas con prontitud, don ocupao, te tendré que decir cosas de madre petarda por aquí con las consiguientes guasas…..
    Se me olvidaba, házte fotos de primer o segundo plano, que se te vea, para que recuerdes tu cara de hermoso delfín.

    ResponderEliminar
  4. Muy bueno todo lo que escribes! Sigue disfrutando mucho como lo estás haciendo. Nos acordamos mucho de ti!!!
    Besos de todos los Solanitas González

    ResponderEliminar