domingo, 31 de octubre de 2010

De los erasmus


Lo primero saludo a mi hermana, que quería aparecer en mi blog, y a mi amiga Bea, que ahora esta en México. También a Vigor, que es un plasta que siempre digo que no contesto a los comentarios. Y a todos los demás, no penséis que no os echo de menos, macacos. Hoy mismo he soñado con Cote


Aterricé en tierras extrañas hace ya casi dos meses. Este tiempo ha dado mucho de sí. He visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión...He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser...Todos esos momentos se perderán... en el tiempo, como lágrimas...en la lluvia...

Así que me voy a tomar la licencia de hablar de la fauna foránea que habita esta ciudad. También me disculpo por atreverme a agruparlos por naciones, pero de todas formas, los erasmus de una misma nación actúan de forma similar. Aunque en esta entrada no hable de mí, creo que es interesante que sepáis con qué tipo de gente me relaciono, para variar un poco la temática de las entradas.

Alemanes: son el grupo, de largo, más numeroso. Carecen de líder y sus hábitos alimenticios nos son desconocidos. Suelen ir en grandes manadas (muy grandes), y rara vez aceptan a extraños en ellas. Curioso el hecho de que, aunque de facto son el grupo más grande cuantitativamente, no se les ve con facilidad, debido a su comportamiento huraño. Los ejemplares de los que se tiene constancia son simpáticos y educados, aunque se nota en su forma de hablar y explicar las cosas por qué se les llama cabezas cuadradas. En ocasiones es difícil bromear con ellos. No es que sean serios, es que su humor es más formal, aunque en ocasiones también se desmelenan. Foto: Silke



Franceses: Segundo grupo en tamaño, y primero en extrañezas. Muchos son los que compartimos la idea de que los franceses son, en general, raros. Gustan de hablar el francés en cualquier situación, aunque haya personas que no lo entienden presente (veáse un servidor). Suelen hablar con una mezcla de arrogancia y condescendencia a los demás. También es comportamiento habitual entre ellos considerar que lo que ellos conocen, por ende, lo debemos conocer los demás. Me refiero a expresiones, juegos y canciones, famosos seguro en Francia, pero desconocidos en el resto de Europa. Se muestran sorprendidos cuando respondemos que no. De todas formas, este comportamiento se ha ido ablandando con el tiempo, y ya nos lo tomamos con humor, forma parte de su encanto. Sin embargo, hay muchas excepciones, como en el grupo de españoles, y hay muy buena gente. Su vestimenta es, siempre, impecable, probablemente los mejor vestidos de Europa.

Como los alemanes, también son animales gregarios, aunque con una notable diferencia: sus grupos, aunque tan cerrados como los alemanes, son más pequeños, y gustan de integrarse en otros grupos internacionales de mayor tamaño, de forma que se socializan más. Suelen beber como cosacos, y, aunque con algunas excepciones, casi todos acaban borrachos todos los días. Curioso que en francés, la expresión "beber como un cosaco" (beber mucho) se dice "beber como un polaco". Curioso, digo, porque en comparación con los franceses, los polacos son abstemios. Foto: Antoine

Italianos: de número desconocido, son uno de los grupos más activos. Siempre están haciendo cosas, aunque siempre tienen tiempo para los demás. Carácter muy humano, despreocupado, sincero y, sobre todo, gracioso. Gustan de las risas y de compartir tiempo con los demás, aunque no se hayan dado casos de puntualidad en este grupo. Te prometerán estar a las 9 en tu casa, y, por mucho que el italiano en cuestión intente llegar a tiempo, le surgirán ciento un problemas que se lo han impedido. Tienen tendencia a desaparecer súbitamente y aparecer horas después como si nada hubiera pasado. Se preocupan mucho por las personas y siempre están dispuestos a echar una mano. Aunque por norma general su inglés es pésimo, siempre intentarán hablar y conversar contigo de los temas más variopintos. Se nota claramente su carácter latino, del sur. Suelen formar parte de grupos internacionales. Foto: Serena

Portugueses: A pesar de tratarse de un país remoto y pequeño, el número de lusos es increíble. Su carácter, sin embargo, difiere mucho de sus vecinos españoles, aunque la forma de ver la vida es muy similar. Los portugueses son amables, latinos y graciosos. Aunque son más formales que los españoles o los italianos, las risas con ellos están aseguradas. Son listos, cultos y generosos. Los hombres son auténticos machos, mientras que sus mujeres son muy femeninas. Hablan un inglés exquisito, todos ellos sin excepción. Salvo alguno que es todo lo contrario, se nota que son gente honrada y leal a sus amigos. Gente con la que se puede estar muy a gusto en cualquier circunstancia, sin duda. Muy presentes en grupos internacionales. Foto: Rui

Españoles: Las generalidades que se pueden decir de este grupo son pocas, debido a la enorme heterogeneidad del mismo. Diría que ruidosos, modestos, amigables, generosos y muy activos. Aunque hay muchisimas excepciones, la mayoría de los españoles gusta de relacionarse con otros españoles. Su comportamiento grupal es similar al de los franceses. Muchos son auténticos niñatos. Junto con los italianos, los que peor hablan inglés, pero con una diferencia: los españoles no quieren hablar inglés. Hablarán en español, y he visto casos de personas que no sabían inglés, no sé cómo se las apañarán. Muchos suelen desmadrarse y buscar problemas, para luego decir "que desfase". Realmente estos grupos me repugnan, aunque hay otros grupos que sólo quieren pasárselo bien. Siempre aguantan hasta el final de la fiesta, y cuando les echan, proponen otro sitio, invitando a los demás a cervezas y bebidas (probablemente somos el grupo más generoso, aunque también los más gorrones)

Sin embargo hay notables excepciones de gente completamente distinta. Individuos Silvia o un tal Rafa salvan e orgullo patrio hablando en un cada día mejor inglés e intentando relacionarse con otros países. Estos individuos, muy numerosos (un 35% de los españoles que hay aquí), son realmente amigables, sinceros y graciosos, y por norma general no beben tanto alcohol como los españoles que he descrito arriba. Digamos que españoles se dividen en gregarios y solitarios, siendo el segundo grupo el que más merece la pena. Foto: Rafa

Belgas: también muy numerosos, suelen ser amantes de la cerveza y amantes de la internacionalidad. Tanto valones como flamencos coinciden en estos dos puntos. Gente muy agradable, con ganas de viajar y con ganas de conocer a más erasmus. Por norma general, gente inteligente y bastante madura.

Foto: Nadége






Polacos: Un grupo interesante. Son bastantes, y son muy risueños, uno no se siente incómodo con ellos. Su inglés es medio-alto, y, por mucho que digan los franceses, no son unos borrachos. Suelen ser agradables y jamás hablarán en polaco si hay alguien que no lo habla presente (todo lo contrario que los franceses), lo cual es muestra de deferencia a los demás.
Foto: Emil





El resto de erasmus son de países tales como Estonia o Grecia, no he conocido a suficientes como para poder establecer unos caracteres generales. También hay grupos americanos, árabes y asiáticos, siendo estos últimos los más cerrados. Espero que si habéis llegado hasta aquí tengáis una idea de con qué tipo de gente me muevo.

Nota: Todas las fotos son de personas que estamos en un gran grupo internacional, por lo que en ocasiones difieren de lo mostrado en las caracteristicas generales de cada nación. Todos son buenos compañeros y paso mucho tiempo con ellos, son gente agradable.

jueves, 14 de octubre de 2010

De la vida misma

Me hace mucha ilusión leer vuestros comentarios. Como estoy con unos horarios que parezco el preso de "romance del prisionero", que ni sé cuándo es de día, ni cuándo las noches son, raramente puedo hablar con vosotros, por lo que la información que me llega es limitada. Y aunque como soy un egocéntrico ególatra sin remedio lo puedo llevar más o menos bien, a veces me gustaría saber cómo van las cosas por vuestros pequeños e insignificantes mundos. Poned vuestros nombres, que si no me lo tengo que imaginar, y a veces no puedo (no sé quién es el comentario nº 15 de la anterior entrada, por ejemplo, aunque tenga mis ideas).

Bueno, vamos ya con la entrada en sí. Tengo el placer de presentarles a aquel profesor medio loco, Hidán Csaba, o como diríamos el resto de europeos, Csaba Hidán. El jueves me fui a un pueblo cercano a Budapest a ver una especie de reprensentación medieval, había unos cuantos frikis vestidos como guerreros que hicieron unas cuantas piruetas para regocijo del escaso público, siendo yo el único extranjero. Aquí dejo algunas fotos del momento, aunque desgraciadamente la calidad no es buena debido a que tuve que hacerlas un poco a contraluz

Csaba Hidán poco después de pegarse un castañazo al caerse del caballo

Haciendo cosas húngaras

Unos días después de que hiciera estas fotos, decidimos unos cuantos erasmus ir a Bratislava a ver qué se cocía en tierras eslovacas, ya que el billete de autobús apenas llegaba a los cuatro euros y medio. Pasamos allí tres días, uno de los cuales lo empleamos en ver un pueblo que ya no sé ni cómo se llama. Aunque Bratislava es una capital pequeña que no se puede comparar en belleza con su vecina Viena, no está nada mal tampoco. Y es que habíamos oído muchas voces en contra de esta ciudad:

- Bratislava no vale una mierda

- En esta ciudad no hay nada

- No vale la pena ni pasar un día

- ¿Bratislava? pufffff

De acuerdo, se puede ver la ciudad en un día si se lleva ritmo turista, pero nosotros hicimos un turismo relajadito; parando en este parque a echar una siestecilla, ir a este bar que nos está invitando un eslovaco a sentarnos, salir de noche a algún sitio, etc. Y la verdad es que me lo pasé estupendamente

Tanto fue mi regocijo que otorgaré a los señores de la CIA que en el futuro investiguen mi vida (y, por tanto, este blog) unas cuantas fotos del momento.

Puesta de sol romántica
Nos encontramos con un eslovaco que nos hizo de guía gratuito durante el primer día



Fue un gran viaje, y en seguida surgieron muchas voces para organizar otro a Zagreb, Belgrado o Cracovia.


Cambiando de tercio, el otro día, llegando a casa, me encontré con la puerta abierta. Temeroso, entré, para ver a dos maromos moviendo una lavadora, mientras Silvia observaba la escena con orgullo catalán y los brazos en jarras. Los maromos dejaron la lavadora en el baño y salieron por patas, mientras Silvia y yo nos mirábamos con incredulidad. ¿Será de verdad? ¿Podremos lavar la ropa?

Con algún esfuerzo, movimos la antigua y pusimos la nueva en su lugar, ya que a los maromos sólo les pagaban por poner esa lavadora en cualquier lado. La enchufamos y pusimos todos los cables que requería, ahora tocaba meter la ropa y empezar a lavar. Metimos la ropa presurosos e intentamos descifrar cómo hacer que esa endiablada máquina lavase.

Conversación real (más o menos):

Silvia - Dale aquí
Yo -No, ahí no es, es aquí
S - ¿Cuantos grados ponemos?
Y - A 30, por ejemplo
S - Hay cinco 30 distintos
Y - Dale a ése que pone Feinwâschensen
S - ¿Dónde va el suavizante y dónde el jabón?
Y - Yo que sé, pon un poco de todo en cada hueco
S - ¿Por qué no funciona?
Y - Enchúfala
S - Ya está, éste debe de ser el botón de ON
Y- No se mueve
S - ¿Por qué no se mueve?
Y - Dale un golpe que espabile
Lavadora- chuf chuf fiuuu fiuuu
Todos, chinches incluidas- ¡SE MUEVE! ¡SE MUEVE!

Nos abrazamos. Saltamos de alegría mientras gritábamos. Yo me eché a llorar. Más tarde cenamos con unas 10 personas y todos brindamos por la washing-machine. Gran éxito.

miércoles, 6 de octubre de 2010

De viajes, conversaciones y economía

Una enorme riada de un producto químico más corrosivo que la lejía asola en estos momentos el oeste de Hungría.
Vídeo

Personalmente, me he enterado esta mañana al leer el blog. Aquí en Budapest todo sigue exactamente igual, así que no os preocupéis.Intentaré escribir esta entrada como siempre hago, pero no me siento del todo cómodo al saber que vivo tan bien cerca de gente que ahora lo ha perdido todo. Sí, se que en África están peor todos los días, pero es que este domingo visité una de las ciudades que ahora están en el centro de todo este lío.

Se trata de la ciudad de Győr, de 130.000 habitantes, en el noroeste. Teníamos ganas de salir de Budapest y, aunque ya habíamos ido a un pueblo cercano a un festival de vino, queríamos visitar algo más a fondo el país. 


A dos horas y media y tren, Silvia, Chloé, Julie y yo partimos por la mañana un poco dormidos pero animados. Paolo también quiso venir, pero la noche antes decididió irse de fiesta y acostarse a las 5 de la mañana, por lo que se quedó dormido. Sin embargo, la visita a la ciudad estuvo bastante bien, vagabundeamos y pululamos por allí, paseando por los suburbios, la "verdadera Hungría", como yo no paraba de repetir.


El ayuntamiento



Haciendo el homosexual en una de las peores calles
Y esto no acaba aquí. Hemos planeado hacer un viaje a Bratislava este fin de semana, ya que también está muy cerca, y los precios son realmente económicos. Por poner un ejemplo, el viaje a Győr en tren nos costó alrededor de 8 euros ida y vuelta.


Otra cosa que llevo haciendo unas semanas es el intercambio de idiomas. Con un chico, Krisztian, y con una mujer, Zsusza, intento parlotear el húngaro mientras ellos hablan un español bastante decente. Espero que con tiempo y paciencia pueda llegar a un nivel intermedio pronto. Sé que no sirve para nada, pero es divertido.


Cambiando de tema, seguimos sin lavadora. Los de la agencia dijeron que hoy, miércoles, vendría el tipo con la pieza. Por otro lado, el internet que nos han puesto no tiene wifi, tendremos que comprar el instrumento. Aunque no es caro, es una faena seguir sin poder disfrutar con plenitud de las maravillas de la era electrónica.


Ya ha acabado septiembre, y durante todos estos días he ido anotando en qué gastaba el dinero. Anotaba y anoto todo lo que gasto, desde la compra en supermercado hasta algun bollito que me compro en una tienda. No me malinterpretéis, gasto lo normal, no me corto en cualquier tipo de gastos, pero simplemente al llegar a casa lo apunto. Me he convertido en un pequeño contable, pero me sirve para calcular a largo plazo las posibilidades que tengo de hacer viajes. De momento he calculado que el gasto medio por día en septiembre es de unos 8 euros, descontando gastos extraordinarios como el piso y demás.

Las cosas son baratas. La leche son 60 céntimos, el kilo de macarrones algo mas de un euro, el papel higiénico perfumado (10 unidades) 1,80€. Sí, sin querer compré papel higiénico perfumado. Realmente no sé cuánto valen estas cosas en España, pero aquí no me parecen caras. Con 7 euros puedes comer una semana (vale, no es pulpo a la gallega, es arroz, pasta y huevos, pero están bien ricos)


Octubre pinta bien desde el punto de vista económico, ya que me he quedado sin florines, y como ahora el cambio es muy desfavorable, espero a que mejore. Espero y espero, y me estoy quedando sin comida en el frigorífico, ya solo me quedan 2 huevos y medio paquete de salchichas, y un limón que me encontré en una cesta. Me parece que hay que ir a comprar algo ya