miércoles, 6 de julio de 2011

Mensaje de despedida

De panonia a Hispania...


Escribo este inicio en el aeropuerto. Ya se acaba. Se acabaron las fiestas hablando en inglés, el ir a comer con los griegos al Frici Papa o con Silvia al Rubens. El aparecer en casa de los portugueses sin previo aviso para encontrármelos rascándose las pelotas en esa pocilga que tenían por casa. El descubrir que han aparecido un montón de hongos en el baño, entre las risas de mi compañera de piso. El que aparezca Paolo en mi casa, muy serio, con una botella de vino infame, que nos pimplábamos como si fuera un Château Petrus. Las clases donde Csaba, aquel profesor medio loco, nos contaba, emocionado, las batallitas de los gloriosos y sanguinarios guerreros húngaros de antaño. Todo eso, como dije tiempo atrás, se perderá, como lágrimas en la lluvia.

21 entradas. Durante 21 entradas os he ido contando diversas tonterías que no podrán captar aquel espíritu, que no volveré a ver en mi vida. Y me da pena, porque me gustaba.

Y eso que éramos un grupo de canallas, ladronzuelos, aventureros y borrachos. Estábamos solos, pero nos apoyábamos entre nosotros, y dejamos de estarlo. Se formó un spirit de corps sin darnos cuenta.

Uno descubre muchas cosas de la vida. Es el erasmus un período fugaz, donde todo va más deprisa. Me dí cuenta de la fugacidad de las cosas, y de las pocas cosas realmente importantes. Muy pocas. Y de lo poco especial que es la gente y las culturas, lo parecidos que somos todos, en el fondo.

No podré volver a mirar el mapa de Europa con los mismos ojos. Esa Europa que ya he hecho mía. He visto lugares donde millones de personas han vivido durante milenios, y lugares donde millones han sido exterminados en cuestión de unos pocos años. He visto por qué los europeos nos hemos matado unos a otros. He estado en lugares paupérrimos y centros de finanzas internacionales. Pequeños pueblos y grandes ciudades. Lugares, en su mayoría, que fueron grandes ataño, y ahora, decadentes, buscan hacerse un hueco en el marco regional. Y lo he visto con amigos, con mis gentes de Budapest.

Y eso es lo que voy a echar (y hoy, 6 de Julio, ya lo hago) más de menos. Desde el dúo dinámico hasta el belga colgao. Aquella risueña polaca y la jipi de la catalana. Los griegos y los portugueses, los dos italianos, y alguna alemana medio loca. Y toda la gente de alrededor, con los que a lo mejor no te llevabas tanto pero sabías que estaban ahí, y saludabas con efusividad si te los encontrabas por la calle.

Lo recuerdo con mucho cariño, y casi me gustaría volver a vivirlo todo otra vez. Volver a ver la película. Veo a algunos amigos que se van el año que viene y les miro con ternura pensando lo ingenuos que son, que no saben lo que les espera. Todo lo que les espera, es tan incomensurable que este blog se queda pequeño. Me río de mí mismo al leer las primeras entradas del blog. Ingenuo...

Pero hay que seguir. Y ahora, me veo más capacitado que nunca para hacerlo. Jamás había estado tan a gusto conmigo mismo, y jamás había visto las cosas con tanta perspectiva. Ellos me han ayudado a esto. Por ello les doy las gracias, y también por darme uno de los mejores años de mi vida. Y es que, ciertamente, en pocos momentos he estado triste, o asustado, enfadado o estresado. Sin embargo, han abundado las sonrisas, las carcajadas y los buenos momentos que compartimos todos. Pero lo increíble no es su abundancia, sino la carencia de malos momentos, y los pocos que hubo, ni los recuerdo. Al fin y al cabo, ¿no es ése el objetivo de la vida? ¿ser feliz?

domingo, 12 de junio de 2011

De el tour por el balaton

El lago Balaton es el más grande de Europa Central, y de Europa entera si no contamos Rusia. Está ubicado en el centro de Hungría y es apodado "el mar húngaro". Sin embargo, sus 180 kilómetros de largo se combinan con una ridícula profundidad, de una media de 3 metros. Aún así, y como estas cosas no se notan, es muy bonito y muy cuco.

Esta belleza fue aprovechada por los húngaros desde tiempos inmemoriales, y hoy en día el lago está infestado de resorts, playas, hoteles con spa para austriacos jubilados y un flamante camino para bicis que rodea el lago.

Armado con una mochila casi vacía y un saco de dormir, y acompañado por dos simpáticos griegos, Dimitris y Alex (conocido como Doctor, pronúnciese en inglés), recorrí el circuito en lo que ha sido el último viaje que he realizado en el Erasmus.

El primer día, alquilamos las bicicletas... dios mío, me parece un soberano tostón contarlo así... pondré unas foticos para que no os durmáis en el teclado.

Doctor, Dimitris y yo con pose de Clint Eastwood

Cicleteamos por lugares increíbles

No perdíamos ninguna ocasión para hacer el imbécil

Los problemas técnicos los solucionábamos parando unas 2 horas para descansar y tomar unos aperitivillos

Doctor durmiendo en el camping, la primera noche

Nuestro hotel la segunda noche

Nuestro hotel la tercera noche
Al viajar sin mujeres, es decir, tranquilos, pudimos hacer lo que nos venía en gana, alterando la ruta original para poder disfrutar un poco más el viaje. Parando a subirnos a este castillo de aquí, vamos a tomarnos unos vinitos aquí que es muy típico y barato, vamos a estas termas naturales... y eso hicimos. Especial mención merecen las "termas", que se trata de un pequeño laguito cercano al Balaton pero que cuenta con aguas medicinales y es el lago termal más grande del mundo entero, con una profundidad de más 45 metros. Mi tío Rafa me lo recomendó, y gracias a él pudimos disfrutar de un bañito rodeados de alemanes y austriacos jubilados que pululaban por el agua con flotadores, como si fueran garbanzos en remojo. Nos relajó, la verdad, tras tntos kilómetros recorridos.

Y hablando de kilómetros, recorrimos bastantes, calculo que unos 160 en total, tres días y medio. Al terminar, nos sentíamos auténticos machos, capaces de todo. Algunos momentos habían sido muy difíciles y los habíamos superado con éxito.

El tercer día, por ejemplo, planeábamos dormir en un camping situado al norte del lago. Nos entretuvimos cenando (estos griegos SIEMPRE cenan en restaurantes), y cuando llegamos al camping, ya de noche, estaba cerrada la recepción. No nos admitían. Planeamos colarnos, ya que parecía fácil, pero lo descartamos por miedo a que nos pillaran. Buscamos en un tétrico y tenebroso hotel cercano, pero no había nadie, con lo cual nos empezamos a acojonar. Habíamos dormido mal la noche anterior en el parque y el baño en las termas y el viaje en bici nos habían cansado mucho. Continuamos hacia el siguiente camping, en casi total oscuridad. La única bici con luz era la mía, y esa pequeña linternilla nos alumbró el camino, rodeados de La Nada, como en la Historia Interminable, durante unos 6 kilómetros.

A cien metros de llegar al siguiente camping, nos cayó la gota fría, que parecía que nos querían matar. Llegamos al siguiente camping, mojados y cansados, para descubrir que también estaba cerrado. El dueño no atendió a razones y nos vimos obligados a continuar, unos cuantos kilometros más, rodeados de más negrura aún, y desesperados. Intentamos ir a alguna pensión pero no había nadie en ninguna. Al final, nos equivocamos de camino y acabamos en un puerto deportivo donde -como se ve en la foto- pudimos colarnos en un barco a dormir. Fue la mejor noche.

Al final, llegamos al punto de partida, la ciudad de Siofok. Allí, unos amigos habían alquilado una casa rural y pudimos por fin ducharnos como dios manda, y bañarnos en la piscinita, relajados. Fue un gran viaje, y me ha dejado con ganas de más.

martes, 3 de mayo de 2011

Del chino de enfrente

Una de las cosas que se aprenden en el erasmus es a disfrutar de los períodos de inactividad, y a prolongarlos indebidamente. En otras palabras, a ser un vago redomado.

Yo, debido a mis peculiares circunstancias y forma de ser, he llegado a la máxima expresión del término. Aunque hay etapas en las que soy limpio, ordenado y responsable; la ley del mínimo esfuerzo a hecho de mí un superviviente nato. Puedo vivir semanas con una nevera vacía, la misma ropa y sin gastarme un céntimo.

Por poner un ejemplo, cuando hago limpieza general de habitación (fenómeno conocido por sus siglas, LGH), procuro que dure lo máximo posible, de modo que limpio hasta los mapas que tengo colgados en las paredes. Desgraciadamente, la alegría al ver dicha habitación limpia y reluciente hacen que no me preocupe por el mantenimiento consecuente, de modo que acelero subconscientemente el proceso de volverla a ensuciar y llenarla de mierda.

Pero nada se nota más la vaguería que con la comida. Generalmente, cada compra me dura una semana, yendo a la compra cada semana y media (o incluso cada dos). Esto hace que en mi nevera haya escasez crónica de alimentos, siendo los que hay, en su mayoría, inservibles. Actualmente dispongo de medio pimiento paprika, mostaza, fideos, pastillas avecrem (bueno, son de marca TESCO), un tomate, pasta para galletas (?), y harina, mucha harina, muchísima harina (tengo más de 3 kilos de harina y nadie comprende el porqué). Y la verdad, uno aprecia la comida más que antes. He llegado a cenar un nuevo plato de mi invención: "salchicha al microhondas", que se trata de una salchicha calentada con este aparato, y después se mordisquea despacio para que dure más.

Uno aprecia la comida que tiene en el plato. Mi compañera Silvia y yo hemos adoptado una nueva doctrina, ideada por el argentino que he mencionado alguna vez por aquí, consistente en el gorroneo puro y duro. La denominamos "facundear", y es la razón por la que siempre se nos ve en las cenas que organizan los diferentes erasmus que son tan estúpidos como para poner el evento en el Facebook. En esas cenas, arramplamos con cualquier objeto comestible, e, incluso, con aquellos que sólo son masticables. "Nunca sabes cuando vas a volver a comer"

Y aquí es cuando explico la razón del título de esta entrada. Al volver de la universidad, cansado tras una larga (já) jornada de trabajo, llego a casa para encontrarme con la nevera vacía. Como todavía no he engañado a ninguna mujer para que me tenga la comida preparada, me veo en la obligación de prepararlo yo mismo. Y en ese momento recuerdo aquel restaurante chino (no son como los de España, sino más guarripeis, estilo kebab, rápido) que está JUSTO enfrente de mi casa. Por poco más de dos euros te dan un plato combinado de arroz tres delicias con pollo agridulce, y te lo llevas Take Away (pronúnciese teic agüei). Y todo eso en menos de 2 minutos, literal, cruzo la calle con el semáforo en verde, pido la comida cuando está en rojo, y cuando está en verde de nuevo cruzo otra vez la calle. Ese chino es la máxima expresión de la vaguería. Y el camarero me conoce

Estos períodos de vagoredomadiedad vienen y van. No os preocupéis, no vivo como un gitano de la Cañada Real, tengo bastante menos dinero. Sin embargo, sirven para darse cuenta de que en el fondo no necesitamos tantas cosas para vivir. Arroz con tomate? si blanco también está rico! Pantalón manchado? bueno, si casi no se nota!

Todo en esta vida es útil, al fin y al cabo


PD: Por cierto, he perdido el móvil, todos los que tenía, no me llaméis, ni nada


lunes, 18 de abril de 2011

miércoles, 30 de marzo de 2011

De la gente rara y cosas extrañas que hay en las megalópolis

La verdad, es que rara vez habíame sumergido en el mundo cosmopolita y alternativo de las ciudades. Madrid, ciudad que me encanta, representaba un sitio donde estudiar, divertirme con los amigos, realizar actividades culturales clásicas y pasear. Sin embargo, y aunque tiene delito que sea aquí y no en mi ciudad natal, me he dado cuenta de que las ciudades son una pequeña caja de sorpresas que te ofrece la mayor variedad de polvorones que uno pueda llegar a imaginar. Lástima que este año me haya zamapado pocos de aquellos de Estepa.

Sin más dilación, y aunque os dé igual -a mí me apetece hablar de esto- os presento a la GENTE RARA (léase mientras se escucha la canción facilitada):


El primero, y al que ya conoceréis, es mi profesor de Historia de Hungría Medieval, el honorable profesor Csaba. Se trata de un tipo peculiar, aficionado a las armas y objetos medievales, o históricos, o de donde sea. Luce bigote, botas militares, siempre va con una especie de kimono de hombre, acompañado por una enorme mochila. Allí, como si fuera el bolsillo de Doraemon, el gato cósmico, guarda todo tipo de útiles e inútiles: un espejo, un hacha de un metro, un kit de comida tradicional mongol, un surtido de joyas que él mismo fabrica, diversos libros y papeles... y quizá un gorrocóptero.

Apasionado por la historia, mestro en artes marciales, gran patriota y viajero. No me detendré más en él porque ya he hablado de él (ver una de las primeras entradas), y no quiero resultar repetitivo.

Seguimos este itinerario entre homínidos peculiares y nos encontramos a Kjartan. Estadounidense, fue rebautizado como Dartañán debido a la imposibilidad de pronunciar su nombre, de origen noruego. Este personaje es, sin duda, un genio.

20 años, como yo, pero carece de cualquier tipo de vergüenza (como yo también, pero él tiene menos, incluso). Su personalidad extrovertida, su falta total de sentido del ridículo y su vena artística y extravagante hacen de él el centro de atención en cuanto la situación se preste. No es que sea uno de estos mediocres y patéticos artistas wannabe quiero-y-no-puedo que se hacen los estrafalarios para poder quererse lo suficiente como para no suicidarse; él es auténtico. Toca la guitarra, la trompeta y la viola, y le he visto en varios escenarios (él directamente se sube, sin invitación previa, aunque pidiéndolo cortésmente) y sabe hacerse con el favor del público. A más de un modernillo, por no decir a todos, les gustaría tener una décima parte de la originalidad que tiene este tío.

Sin embargo, no todos son raros en un sentido positivo, como puedo hacer ver. Os contaré una anécdota, del otro día, acerca de una exposición de arte contemporáneo. Viene a cuento, ya que he empezado la entrada hablando sobre aquellos secretos que guardan las ciudades.

Resulta que hicieron una exposición de arte así como amateur en la calle de al lado. Silvia, siempre muy presta a hacer todo tipo de gilipolleces, me invitó a unirme, a lo que accedí gustosamente, al saber que habría diversas viandas y bebidas a disposición de los asistentes, con lo que me ahorraba la cena. Allí fui, sagaz y poniendo cara de entendido, con la catalana y con Paolo.

El resultado fue esperpéntico. No exagero al contar las cosas que allí se sucedieron, pues sería una traición a mi vocación historiadora, pero os juro que es cierto.

Mucha gente vestida cool, supermodernos, con enormes gafas de pasta sin cristales, rastas por doquier, piercings, faldas hippies, peinados dantescos... la verdad es que yo no pintaba nada en ese sitio. En seguida me dí cuenta de que había caído en una emboscada, pues allí de comer no parecía que hubiese nada. Eso sí, me dieron un chupito de cerveza, que intenté beber lo más lentamente posible. Tras discutir con Paolo unos veinte minutos debatiendo si la especie de tarta que había en la mesa formaba parte del catering o era una obra artística, concluimos que era la expresión de los sentimientos más íntimos de alguno de aquellos colgados, con lo que nos quedamos definitivamente sin cena.

Esperando a que Silvia y a los demás les diera por largarse, Paolo y yo nos pusimos a observar cuadros con cara de entendidos mientras agitábamos nuestros chupitos de cerveza recalentados. Como me aburría, me acerqué a Silvia, que hablaba con una alemana de cara sonrosada. Ella, muy alternativa y algo ebria - imagino, ya que esa rojez ni Heidi con fiebre podría igualarla- explicaba su obra mientras me señalaba las piernas.

- ¡Cáspita! - en realidad pensé otra palabra menos simpática que comienza por la misma letra - ¡he ligado o se me han olvidado los pantalones! - pensé, ingenuo. Tras quince minutos escuchándola me miré las rodillas en busca de aquello que tanto atraía la atención de la germana, para comprobar que me había situado encima de un montón de tierra.

¡Ups! La chica tan emocionada hablando de no sé que tonterías de la tristeza de esa arena y yo allí, iconoclástico e impertérrito, misógino, nazi y fascista, pisando su obra de arte. Me deshice en disculpas pero no pareció importarle, empujó con el pie la arena que se había esparcido alrededor, y la obra quedó de nuevo completa. Eso sí, me tiré los 15 minutos restantes increpando a todos los demás pardillos insensibles que, como yo, pisaban la creación teutónica.

Hay, a pesar de todo, mucha gente que siendo "normal" es especial. Desde una austriaca que hace preguntas estúpidas en clase (pero estúpidas de verdad, como si acabara de salir de un huevo, es vergonzoso), hasta una polaca que no duda en hacer el imbécil si siente que tiene que hacerlo (de forma genial, por cierto). Desde un sardo (esto es, habitante de Cerdeña) con pinta de mafioso que cuando te saluda te da dos besos hasta un gabacho-marroquí que es capaz de sacar de quicio a la madre Teresa. Todos ellos conforman mi erasmus, y dan un toque de color, originalidad y alegría a la vida. Gente auténtica.

domingo, 20 de marzo de 2011

De las cosas que hago durante el día

Como ya sabréis, las clases a las que asisto tienen una connotación marcadamente simbólica. A pesar de proporcionarme nueva e interesante información y aprender en cada una de ellas, no suponen un dilatado período de tiempo. Con lo cual, y especialmente este cuatrimestre (o como dicen aquí, semestre), uno, que no es tonto, se ha buscado pequeños quehaceres para poder justificar su existencia en este planeta.

La primera de las nobles acciones que emprendo ya la he comentado alguna vez, pero, como la situación lo requiere, lo volveré a comentar. Se trata de los language exchange, que traducido al idioma católico, apostólico y romano significa algo así como intercambio de idiomas. Lo realizo principalmente con una mujer, húngara ella, madre de una hija y esposa de un tipo dominicano, que se esfuerza por aprender español. Aunque ella habla el castellano bastante bien, yo no puedo corresponderla con mi nivel de húngaro, que es, cuanto menos, catastrófico. De hecho, durante el primer semestre, siempre hablé en inglés, hasta en el supermercado. Ahora intento hablar en húngaro, y, aunque no me entero de la misa la mitad, tengo una extraordinaria capacidad para imaginarme lo que me dicen, casi siempre con acierto. Así seguimos, poco a poco y sabiendo que jamás aprenderé este endemoniado idioma, por mucho que me pese.

También, abriéndome las fronteras, he decidido  iniciar otros intercambios en otros idiomas. Remarcable atención merece el francés, idioma impronunciable, pero impronunciable según la segunda acepción que ofrece la RAE (2. adj. Que no debería decirse, para no ofender la moral, el buen gusto, etc.). La redundacia de la lengua gabacha es absoluta, despreciando las vocales, como si no fueran más que paja; realizando contracciones entre dos palabras sin importar las pobres letras inocentes intermedias; y completamente insolidario, pues las últimas letras quedan relegadas al olvido. Así, casi tengo que hacer como en inglés, imaginarme cómo es la pronunciación de la palabra y decirla con la boca pequeña, para que el error no se oiga mucho. Sin embargo, he de reconocer que en el fondo me gusta, y espero crear la pequeña base de francés que mis docentes me negaron para -posiblemente- estudiarlo en un futuro próximo.


Otra cosa que gusto (o más bien gustaba, aunque espero retomarlo) de hacer es ir a las clases de esgrima antigua. La clase es, en definitiva, un grupo de unos 4 ó 5 frikis colgaos (perdóneme lo campechano, letra d), más algún pseudofascista, más algún heavy-metalero. A eso se le añade el profesor (aquel profesor del que os hablé alguna vez, uno medio loco) y su esbirro, o mano derecha, o, en estos tiempos políticamente correctos, su asistente para la docencia. Estos dos tipos son la mar de majos, aunque reparten unas hostias como panes. Los sables, de madera y pesados, no tienen en cuenta dónde caen, y la protección no te libra de alguna simpática magulladura. Cuando me enfrento con uno de ellos, me planto erguido, desafiante, Alatriste, en guardia y listo para Santiago y cierra España. En cuanto empezamos, se abalanzan sobre mí y apenas puedo soltarte un par de espadazos torpes antes de que acaben conmigo mientras intento defenderme como puedo. Es realmente gracioso. Eso sí, cuando me toca enfrentarme a uno de los zagales, suelo darle la tunda yo.

Generalmente las clases son en un reciento cerrado, ésto era una coña



Por último, me he aficionado ahora a ir a la piscina con Silvia, la compañera de piso. Es una piscina teóricamente de pago, pero mediante diversos ardides que no explicaré aquí, entramos por la puerta grande y sin pagar ni un florín. 


El primer día, cogí mi gorro de baño (cedido por Silvia) y las gafas de buceo (tomadas prestadas de la Polaca, que ahora está por Francia) y salté al agua cual rana. Empecé a nadar y, ¡Dios mío! ¡estaba hecho un David Meca! Rebasé primero a una señora mayor, y luego a un tipejo más o menos joven, sin ningún tipo de problemas. La velocidad que alcanzaba era increíble, fuerte como un narval, rápido como un pez vela, hermoso cual delfín.


A los diez minutos (probablemente antes, pero mi orgullo me impide aceptarlo) empecé a cansarme. El tipejo me adelantó, y tuve que hacer verdaderos esfuerzos para que la señora no me adelantara. En esta etapa, cuando decidía hacer un largo, al principio iba bien, hasta que por la mitad me fallaban las fuerzas y el rápido pez vela se convertía en una especie de armadillo chapoteando por su vida. En una de esas ví a uno de estos super-atletas que suele haber por las piscinas, buceando por el fondo con elegancia submarina. Arriba estaba yo, luchando por mi vida. Cosas de la vida.


Sin embargo, estoy muy contento, en general, con estas pequeñas cosas. Dan otro punto de vista muy divertido al Erasmus. Por otro lado pienso que debí descubrir estas cosas antes, pues ahora ya me quedan unos 3 meses de fiesta. Luego, no se sabe, aunque tengo ganas de volver, en el fondo.

viernes, 11 de marzo de 2011

De mí

No sé cuándo ni dónde me surgió la idea de hablar sobre mí, pero en seguida me cautivó, ya que soy un tipo bastante interesante. Sin embargo, hablar sobre uno mismo es bastante aburrido y egocéntrico, así que encontré la manera perfecta de poder leer sobre mí sin parecer un maldito ególatra.

Como bien sabéis, he echado algunos amigos aquí, así que les he pedido que me escriban un parrafillo sobre mí, para que vosotros veáis qué imagen doy por tierras extrañas. Desgraciadamente, cometí el error de enviárselo solo a mis amigos, así que en su mayoría son cosas buenas, puede resultar repetitivo. Pero es que cuando uno es de naturaleza maja...

Pero bueno, por lo menos da algo de color al blog éste, y si antes yo hablé de las nacionalidades erasmus, les toca ahora a ellos hablar de mí.

Facundo (Argentina): Sos un tio cojonudisimo. inteligente y tolerante como pocos. Con un sentido del humor entrañable. Una anecdota muy interesante fue verte manejar la situacion cuando Pablo se desubico y te dijo lo que te dijo, con una educacion suprema la arreglaste y de un momento tenso paso a ser un momento comico, me sorprendiste, tuviste una capacidad de desenvolvimiento increible, por algo sos mi amigo. Puedo seguir, pero no quiero aburrir al resto.
Gracias por Tanto, y perdon por tan poco.. tu hermano argentino,

Attila (Hungría):  Hoy, señoras y señores, vamos a hablar de la vieja y rara especie del hmocarlus. Algunos científicos dicen que esta raza desapareció de la superficie terrestre pero no crean esto, señoras y señores! He visto uno en la calle Bajcsy... Es muy peligroso con las señoritas, y tiene un arma secreta: sus discursos!!! si ven que abre la boca, sólo corrannn!!!!

Robbert (Bélgica): Muchas gracias por pasar tu precioso tiempo conmigo. Me siento mal por no haber ido al viaje (de Enero, ver entrada anterior), aunque solo fuera por 3 días. Eres el tipo de persona que yo quería conocer en mi semestre erasmus. Eres divertido, pero si tienes que serlo, puedes ser serio. Un pequeño cliché, pero es verdad. Tampoco puedo decir mucho más, porque no te conozco lo suficiente.

Fanny (Francia): Gracias a ti puedo decir que el español es importante, porque 55 millones de personas (evidentemente se ha equivocado, querría decir 500 millones) alrededor del mundo hablan español!! por no hablar de tus dos pasiones: esa loca historia de tu cabeza y tu amante argentino, el legendario facucu, que me ha enseñado que el amor entre argentinos y españoles puede ser real ;)

Rafa (Ciudad Real): Qué puedo decir acerca de Mr. Domínguez... A pesar de sus creencias blasfémicas y del hecho de que pelea con el mismo valor que una niña de 7 años, i aprendido muchas cosas de él. Una vez, dijo: "quiero ser una flor para vivir tocado por el viento" (mentira). Al principio me sonó profundamente maníaco. Ahora, sólo pienso que fue gay. Perdón, esa caja de madera allí... esto no es un funeral, verdad???!!??

Pongo esta imagen del codex manesse para amenizar la lectura



Gallego (creo que se llama Javi) (Ourense): personajillo entre personajes se podría decir. cada historia en su boca se convierte en una ancestral conquista (bueno, no siempre conquistas huoouh). la historia ha empapado hasta tal punto sus huesos que cada uno de sus pasos es una Historia, convirtiéndose así en un mítico.
un madrileño catalán en el mejor y el peor de los sentidos (huoouh). en fin, un mítico.

Julie (Francia): Carlos es uno de los más simpáticos (quizá EL más simpatico) tipo que he conocido aquí, siempre de buen humor. Muy acojedor, especialmente en su piso, donde pasamos mucho tiempo (quizá algunos demasiado tiempo haha) pero en cualquier caso es el mejor anfitrión siempre! Es más, es muy interesante y cultivado. Lo único malo, es que como la mayoría de los erasmus parece no apreciar al pueblo francés como se merece ser apreciado.... hahaha (esto es para ilustrar la arrogancia francesa^^)


Alice (Francia... sí, sé que son demasiados): Carlos, como nos pediste te escribo este pequeño texto sobre que piesno sobre ti! Es un poco raro hacer esto per haré una excepción, igual que tu la hiciste al relacionarte con algunos arrogantes y maleducados franceses!! (gracias por eso, por cierto :)) Eres un tipo generoso al que le gusta la gente en general. Tienes una personalidad marcada y aprecio mucho que nos enseñes historia!! y finalmente, eres MUY gracioso!!!

Pedro/Mr. Calisto (Portugal): Mr Vladimir "Carlos Dominguez" Zapiekanka, el ucraiano que habla el mejor castellano jamás visto!! casi parece de España!! El único que puede decir paloma en portugués y sonar como un retrasado!!
 Que puede decir de él? mi compañero en el viaje a Cracovia y especialmente el refuerzo en el increíble viaje a través de los Balcanes. Sin ti la parte histórica del viaje se habría perdido!!
Los meses en Budapest siendo tu vecino fueron muy buenos, ya echo de menos que aparezcas por mi casa sin previo aviso (todavía no echo de menos la faceta gorrona, pero sí tu "te invito" todos los lunes en el Morrisons bar)
A pesar de que nunca estudia o va a la universidad, sigue siendo el mejor historiador que conozco, y con su pasión no necesita estar preocupada por su progreso académico, Amalia (originalmente no ponía Amalia, pero especificaba que se pusiera. N.d.T.) .
En resumen, uno de los mejores portugueses del este que jamaás he conocido!!

Antoine (Francia): Recuerdo la primera vez que ví a Carlos, fue en septiembre, en la primera cena italiana. Éramos un montón y no teníamos suficientes cuchillos y tenedores, por eso hice mi primera broma, pero él pensó que le estaba insultando llamándole cerdo!! En ese momento pensé que sólo era un español sin ningún sentido del humor! Pero entonces me dí cuenta de que era buen chico y la siguiente fiesta estuvimos hablando de geopolítica... Carlos es muy comprensivo incluso cuando es un poco tímido! Y tengo que jugar con él al ajedrez en las termas Szechény antes de dejar esta bella ciudad. También es objetivo porque reconoció que Francia es el mejor país del mundo!! (MENTIRA, JAMÁS) Y sólo por eso me cae bien!!

Hasta aquí los que me han respondido, quizá me responda alguno más en los próximos días. De todas formas, así os hacéis una idea de lo bien que miento a toda esta gente, que se creen que soy majo y tal. Si hasta estoy pensando meterme en politica...

Quizá edite la entrada y añada alguno más, para completar. Pero así más o menos se consigue una visión general del tinglado, creo yo