Hora: 18:33.
Temperatura: 10ºC
Humedad: 82%
Ubicación: Budapest, Hungría
17/11/2010
Sigo investigando la presencia de vida inteligente en este piso. De momento he podido constatar la presencia de dos indígenas con extraños hábitos. La relación es cordial. No hay problemas territoriales. Pero tienen algunas particularidades que merece la pena explicar aquí.
Silvia gusta de despertarse temprano, y no sale por la noche tanto como los otros individuos. Gusta de tener la habitación limpia y ordenada. Fanática de las velas y de los momentos-relax, le gusta tenerlo todo en orden, algo que uno no diría al verla. Le gusta mucho ir al mercado, hablar por skype y ver tiendas de segunda mano (ya sea de ropa, libros...). Va a clases de capoeria o algo así, y tiene en su nevera muchas frutas y verduras, casi no come carne.
Joanna (o Asia, como le gusta que la llamen), es más de despertarse tarde cuando tiene oportunidad. El estado de su habitación depende de cómo se encuentre, variando entre una habitación de una niña bien, con cuadros y todo, a una especie de aquelarre postapocalíptico. Suele ir a la piscina, o mirar cosas en el ordendor, ya que, como estudia medicina, tiene que estudiar y todo. Gustar de salir con la gente y pasar tiempo con quien sea, siendo de gran simpatía, cosa que ha contribuido a que tenga muchos pretendientes. En su porción de nevera hay muchos yogures y queso, pero también cosas muy extrañas que aterrorizan a Silvia, como pastillas vitamínicas o con magnesio o cosas así.
Ambas gustan de ocupar el baño durante horas
Yo, sin embargo, soy mucho más moderado. Mi habitación siempre mantiene un nivel moderado de desorden, que siempre es el mismo. Nunca está muy desordenado o muy ordenado, salvo, claro está, los días posteriores a limpiarlo. El baño lo uso poco tiempo, y en la nevera, por norma general, hay pocas cosas. Lo que nunca falta es leche y salchichas.
La convivencia es relativamente buena. No hay muchos problemas, aunque sí algunas cosas feas: Joanna siempre se olvida la luz encendida durante largo rato, Silvia abre las ventanas con la calefacción puesta, y mi concepto de la limpieza de la encimera de la cocina no es tan exigente como el suyo. Sin embargo, no hay problemas, insisto.
Durante las mañanas, no solemos estar en casa, y rara vez nos encontramos. A la hora de comer ya si que solemos estar todos, entre la 1 y las 3. Por la tarde solemos estar en casa e ir a las diversas cosas que nos ocupan (clase, algún curso, cualquier cosa).
Solemos invitar a gente a casa. No es muy grande, pero hay sillas y techo, más que suficiente. Además, siempre que invitas a alguien, te trae una botella de vino o de cerveza, cosa muy de agradecer. Estamos haciendo una colección de botellas vacías que nos está quedando muy original.
Hasta ahora hemos tenido 4 huéspedes en casa. 3 amigos de Joanna y el novio de Silvia han venido, y durante unos días han coincidido aquí, de forma que éramos 7 en casa. Muy divertido, aunque el tema del baño era un coñazo.
El novio de Silvia vino 10 días, y pasó 3 de ellos en Viena con su churri. Un tipo muy majo, sin duda, conocía más bares de Madrid que yo, y lucía unas barbas bien simpáticas.
Los amigos de Joanna eran una pareja y el chico que aconsejó a Joanna este piso, ya que él había vivido aquí el año pasado. Muy majos todos
Bueno, que ha llegado un invitado, que vamos a ver el Portugal-España y hemos invitado a unos portugueses. Os dejo, y prometo volver a actualizar pronto