miércoles, 22 de diciembre de 2010

De los últimos días en Budapest

Dije que hablaría sobre la cara seria del erasmus. Sobre exámenes y trabajos. Pero, la verdad, no me apetece un carajo.

Ya mañana me marcho para MadriZ. Y aquí queda muy poca gente. Ayer me despedí de unos amigos portugueses que se iban hoy. El lunes por la noche me despedí de Silvia, mi compañera de piso, que se iba de madrugada; y también de Paolo, que se iba el martes a mediodía. Y el jueves por la noche me despedí de Joanna, la polaca. Ahora estoy aquí solo, apenas queda gente: un par de belgas que no celebran la navidad (en fin...) y el argentino aquel que vive aquí. Progresivamente se ha ido yendo gente, cuando eres el último en irte, como es el caso, da mucha lástima.


El otro día me fui para Cracovia. Me dijeron: oye, te vienes a Cracovia?, y fue como sigue:

Despiértome de buena mañana, y tras llenar una mochililla con todo lo que creía necesario, salgo para el punto de encuentro, con un amigo portugués. Llegamos tarde a la estación, donde ya nos esperaban unas portuguesas, pero pudimos subir al autobús. 7 horas de viaje. Dejémoslo claro. No son 7 horas por autopistas occidentales y demás, no. Sólo Hungría tiene autopistas, el resto (Eslovaquia y Polonia) son carreterillas entre montañas nevadas. Finalmente conseguimos llegar, tras pasarlo muy mal, especialmente yo. Al día siguiente, sábado, llegó un italiano.

Cracovia es una ciudad muy bonita. Edificios muy bonitos, todo cubierto de nieve, y un ambiente navideño muy cuco. Sin embargo, hacía un frío de mil pares de narices. A las dos de la tarde la temperatura máxima era de -7ºC, y después, fácilmente llegaba a -11ºC y más. Por eso que las frases más oídas hayan sido:

- Ho i piedi congelati
- Faz um frio de caralho
- Joder que frío hace 


Obsérvese la natural y espontánea postura de todos... el grado de congelación en ese instante era de 7 sobre 10

Gran éxito Cracovia, aunque eso sí, a los polacos hay que ponerlos a parte. Agresivos, borrachos, violentos, amantes de la pelea y los gritos. Y luego dicen que no son como los rusos. Son iguales, panda de borrachos, llegamos  tener problemas con ellos. No llegamos a las manos, pero nos insultaban y demás, la madre que les parió, y nosotros pasábamos de ellos, y a otra cosa, no quiero problemas. Energúmenos, cuando volví a Hungría, los pacíficos y aburridos húngaros me cayeron muchísimo mejor.


También visitamos el campo de concentración y exterminio de Auschwitz. Llegué allí intentando no creerme nada, ser objetivo, y obviar toda la propaganda que el gobierno israelí tiene metida allí. Así, al comprar la entrada, me dieron una pegatina de estas para que sepan que has pagado, para poner en el pecho, de color amarillo. ¡Qué casualidad! ¡Seguro que no se han dado cuenta del paralelismo!

Pero en seguida uno se rinde y asume lo obvio: el horror. Realmente escalofriante. Coincidimos con una argentina cuyos abuelos habían estado en el campo, lo cual nos aportó otro punto de vista. Realmente, cada cosa que ves es siempre peor que la anterior, y son unas 5 horas de visita, así que figúrense el panorama. La entrada es gratis, gracias a Dios (sería una verguenza que cobraran por esto), sólo hay que pagar el guía, si uno quiere, aunque yo lo recomiendo.




Ya terminada la facultad, visitada Polonia, despedido de amigos, sólo me queda cenar con el argentino y el belga que quedan aquí, y mañana volar para España. Tengo ganas, pero sé que tengo ganas de volver.


Nos vemos mañana

domingo, 5 de diciembre de 2010

De nieve y festejos

Ahora que se acercan los exámenes (para mí), creo que el mejor tema del que se puede hablar es de cómo festejamos los erasmus los eventos dignos de festejarse. Aclaración debe hacerse respecto a los temas dignos de festejo: cualquier cosa suele ser digna de ello. Un evento muy típico suele ser el celebrar "fiestas en pisos", pero que requiere más explicación, debido a lo curioso del evento. Se trata de una flatparty, como lo llaman en la lengua de la pérfida Albión, suele tener unas características muy claras, que paso a describir.

1º Es en un piso. De ahí lo de flat, que puede llevar a equívoco con la castellana flatulencia. No señores, no se trata de fiestas de pedos, sino de fiestas en pisos, de tamaño variable, aunque siempre en el centro.

2º Los motivos. Depende. Al "principio" las flatpaties se realizaban con motivo d la "inauguración" del piso, para estrenarlo. Este motivo siguió vigente hasta principios de Noviembre. Como ya es un poco descarado decir que hay que inaugurar pisos a estas alturas, vienen con la excusa de los cumpleaños. En el fondo es lo mismo. De hecho, hace poco mi amigo argentino (argentino tenía que ser) hizo una fiesta en su piso porque quería ligarse a una.

3º Asistencia. Variable. Generalmente, suelen ser entre 30-70 personas. El número de personas es inversamente proporcional al tiempo que tardarán los vecinos en llamar a la rendőrség, que en húngaro significa maderos. La asistencia depende de varios factores: a) número de gente invitada b) descaro de invitados para invitar a su vez a sus amigos (gabachos y españoles expertos en hacer eso, los húngaros y alemanes, raramente) y c) número de eventos paralelos que ofrezcan otras alternativas de ocio/estudio

4º Ambiente. Bastante relajado. No se baila, nadie se emborracha mucho, aunque sí que hay risas, voces y demás. Oportunidad perfecta para conocer humanos. No difiere mucho de una fiesta normal en un piso

5º Reacción vecinal. Muy variable. Por norma suelen ir al piso cuando están cansados, y cuando comprueban que no les hacen ni caso, llaman a la policía, o avisan con hacerlo. Aquí es donde la fiesta finaliza y se procede al desplazamiento de los integrantes de la flatparty hacia un local/pub/bar. En ese proceso se producen muchas bajas, y casi siempre en el bar destino hay mucha menos gente.

Sin embargo, en cuanto a reacciones de vecinos hemos tenido de todo. En una fiesta (ni fiesta era, era una cena) unos vecinos lanzaron huevos a las personas que estaban fumando en el descansillo de la entrada del piso. Los huevos fueron lanzados con fuerza y a mala hostia, y dieron a un portugués, creo.

La reacción contraria la protagonizó una abuelilla que repentinamente apareció en la fiesta del argentino, que mencioné más arriba. La señora llego embutida en una bata con estampados, y dijo que quería dormir, así que teníamos que darla algo para beber. Primero vino, y luego vodka se bebió la muy canalla, mientras reía y nos preguntaba de dónde éramos.

La señora arrebata el vodka a mi amigo gallego (conocido como "Gallego")

6º Fin de la flatpaty. Como he dicho, se suele ir a algún lugar para continuar con la fiesta. Es el mejor momento para kebab, o para meter a alguien en un carro de la compra y llevarle mientras mueve las patitas cantando alguna canción. Fue curioso, en la flatparty en la que nos lanzaron huevos (conocida como la fiesta de los huevos), que cuando salimos estaba nevando. La primera nevada en Budapest. Como buenos cantamañas y garrulos que somos todos, nos pusimos a lanzarnos bolas de nieve como si la vida nos fuera en ello.

   
Yo realizando un ataque kamikaze sobre Paolo
Después cada mochuelo va a su olivo... o a donde pueda. El otro día me desperté y oí a Silvia reírse a carcajadas: había visto al argentino durmiendo en el sofá de la cocina, mientras laregañaba por encender la luz de la estancia.

Ché boludo... ¡cortá la luz!  



En resumen, eso es una flatparty. Y a quien no le guste, que no mire. La próxima entrada os contaré la otra cara de la moneda, la cara seria.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

De mis compañeras de piso y la vida en el mismo

Hora: 18:33.
Temperatura: 10ºC
Humedad: 82%
Ubicación: Budapest, Hungría
17/11/2010

Sigo investigando la presencia de vida inteligente en este piso. De momento he podido constatar la presencia de dos indígenas con extraños hábitos. La relación es cordial. No hay problemas territoriales. Pero tienen algunas particularidades que merece la pena explicar aquí.

Silvia gusta de despertarse temprano, y no sale por la noche tanto como los otros individuos. Gusta de tener la habitación limpia y ordenada. Fanática de las velas y de los momentos-relax, le gusta tenerlo todo en orden, algo que uno no diría al verla. Le gusta mucho ir al mercado, hablar por skype y ver tiendas de segunda mano (ya sea de ropa, libros...). Va a clases de capoeria o algo así, y tiene en su nevera muchas frutas y verduras, casi no come carne.

Joanna (o Asia, como le gusta que la llamen), es más de despertarse tarde cuando tiene oportunidad. El estado de su habitación depende de cómo se encuentre, variando entre una habitación de una niña bien, con cuadros y todo, a una especie de aquelarre postapocalíptico. Suele ir a la piscina, o mirar cosas en el ordendor, ya que, como estudia medicina, tiene que estudiar y todo. Gustar de salir con la gente y pasar tiempo con quien sea, siendo de gran simpatía, cosa que ha contribuido a que tenga muchos pretendientes. En su porción de nevera hay muchos yogures y queso, pero también cosas muy extrañas que aterrorizan a Silvia, como pastillas vitamínicas o con magnesio o cosas así.

Ambas gustan de ocupar el baño durante horas

Yo, sin embargo, soy mucho más moderado. Mi habitación siempre mantiene un nivel moderado de desorden, que siempre es el mismo. Nunca está muy desordenado o muy ordenado, salvo, claro está, los días posteriores a limpiarlo. El baño lo uso poco tiempo, y en la nevera, por norma general, hay pocas cosas. Lo que nunca falta es leche y salchichas.

La convivencia es relativamente buena. No hay muchos problemas, aunque sí algunas cosas feas: Joanna siempre se olvida la luz encendida durante largo rato, Silvia abre las ventanas con la calefacción puesta, y mi concepto de la limpieza de la encimera de la cocina no es tan exigente como el suyo. Sin embargo, no hay problemas, insisto.

Durante las mañanas, no solemos estar en casa, y rara vez nos encontramos. A la hora de comer ya si que solemos estar todos, entre la 1 y las 3. Por la tarde solemos estar en casa e ir a las diversas cosas que nos ocupan (clase, algún curso, cualquier cosa).

Solemos invitar a gente a casa. No es muy grande, pero hay sillas y techo, más que suficiente. Además, siempre que invitas a alguien, te trae una botella de vino o de cerveza, cosa muy de agradecer. Estamos haciendo una colección de botellas vacías que nos está quedando muy original.

Hasta ahora hemos tenido 4 huéspedes en casa. 3 amigos de Joanna y el novio de Silvia han venido, y durante unos días han coincidido aquí, de forma que éramos 7 en casa. Muy divertido, aunque el tema del baño era un coñazo.

El novio de Silvia vino 10 días, y pasó 3 de ellos en Viena con su churri. Un tipo muy majo, sin duda, conocía más bares de Madrid que yo, y lucía unas barbas bien simpáticas.

Los amigos de Joanna eran una pareja y el chico que aconsejó a Joanna este piso, ya que él había vivido aquí el año pasado. Muy majos todos

Bueno, que ha llegado un invitado, que vamos a ver el Portugal-España y hemos invitado a unos portugueses. Os dejo, y prometo volver a actualizar pronto

domingo, 31 de octubre de 2010

De los erasmus


Lo primero saludo a mi hermana, que quería aparecer en mi blog, y a mi amiga Bea, que ahora esta en México. También a Vigor, que es un plasta que siempre digo que no contesto a los comentarios. Y a todos los demás, no penséis que no os echo de menos, macacos. Hoy mismo he soñado con Cote


Aterricé en tierras extrañas hace ya casi dos meses. Este tiempo ha dado mucho de sí. He visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión...He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser...Todos esos momentos se perderán... en el tiempo, como lágrimas...en la lluvia...

Así que me voy a tomar la licencia de hablar de la fauna foránea que habita esta ciudad. También me disculpo por atreverme a agruparlos por naciones, pero de todas formas, los erasmus de una misma nación actúan de forma similar. Aunque en esta entrada no hable de mí, creo que es interesante que sepáis con qué tipo de gente me relaciono, para variar un poco la temática de las entradas.

Alemanes: son el grupo, de largo, más numeroso. Carecen de líder y sus hábitos alimenticios nos son desconocidos. Suelen ir en grandes manadas (muy grandes), y rara vez aceptan a extraños en ellas. Curioso el hecho de que, aunque de facto son el grupo más grande cuantitativamente, no se les ve con facilidad, debido a su comportamiento huraño. Los ejemplares de los que se tiene constancia son simpáticos y educados, aunque se nota en su forma de hablar y explicar las cosas por qué se les llama cabezas cuadradas. En ocasiones es difícil bromear con ellos. No es que sean serios, es que su humor es más formal, aunque en ocasiones también se desmelenan. Foto: Silke



Franceses: Segundo grupo en tamaño, y primero en extrañezas. Muchos son los que compartimos la idea de que los franceses son, en general, raros. Gustan de hablar el francés en cualquier situación, aunque haya personas que no lo entienden presente (veáse un servidor). Suelen hablar con una mezcla de arrogancia y condescendencia a los demás. También es comportamiento habitual entre ellos considerar que lo que ellos conocen, por ende, lo debemos conocer los demás. Me refiero a expresiones, juegos y canciones, famosos seguro en Francia, pero desconocidos en el resto de Europa. Se muestran sorprendidos cuando respondemos que no. De todas formas, este comportamiento se ha ido ablandando con el tiempo, y ya nos lo tomamos con humor, forma parte de su encanto. Sin embargo, hay muchas excepciones, como en el grupo de españoles, y hay muy buena gente. Su vestimenta es, siempre, impecable, probablemente los mejor vestidos de Europa.

Como los alemanes, también son animales gregarios, aunque con una notable diferencia: sus grupos, aunque tan cerrados como los alemanes, son más pequeños, y gustan de integrarse en otros grupos internacionales de mayor tamaño, de forma que se socializan más. Suelen beber como cosacos, y, aunque con algunas excepciones, casi todos acaban borrachos todos los días. Curioso que en francés, la expresión "beber como un cosaco" (beber mucho) se dice "beber como un polaco". Curioso, digo, porque en comparación con los franceses, los polacos son abstemios. Foto: Antoine

Italianos: de número desconocido, son uno de los grupos más activos. Siempre están haciendo cosas, aunque siempre tienen tiempo para los demás. Carácter muy humano, despreocupado, sincero y, sobre todo, gracioso. Gustan de las risas y de compartir tiempo con los demás, aunque no se hayan dado casos de puntualidad en este grupo. Te prometerán estar a las 9 en tu casa, y, por mucho que el italiano en cuestión intente llegar a tiempo, le surgirán ciento un problemas que se lo han impedido. Tienen tendencia a desaparecer súbitamente y aparecer horas después como si nada hubiera pasado. Se preocupan mucho por las personas y siempre están dispuestos a echar una mano. Aunque por norma general su inglés es pésimo, siempre intentarán hablar y conversar contigo de los temas más variopintos. Se nota claramente su carácter latino, del sur. Suelen formar parte de grupos internacionales. Foto: Serena

Portugueses: A pesar de tratarse de un país remoto y pequeño, el número de lusos es increíble. Su carácter, sin embargo, difiere mucho de sus vecinos españoles, aunque la forma de ver la vida es muy similar. Los portugueses son amables, latinos y graciosos. Aunque son más formales que los españoles o los italianos, las risas con ellos están aseguradas. Son listos, cultos y generosos. Los hombres son auténticos machos, mientras que sus mujeres son muy femeninas. Hablan un inglés exquisito, todos ellos sin excepción. Salvo alguno que es todo lo contrario, se nota que son gente honrada y leal a sus amigos. Gente con la que se puede estar muy a gusto en cualquier circunstancia, sin duda. Muy presentes en grupos internacionales. Foto: Rui

Españoles: Las generalidades que se pueden decir de este grupo son pocas, debido a la enorme heterogeneidad del mismo. Diría que ruidosos, modestos, amigables, generosos y muy activos. Aunque hay muchisimas excepciones, la mayoría de los españoles gusta de relacionarse con otros españoles. Su comportamiento grupal es similar al de los franceses. Muchos son auténticos niñatos. Junto con los italianos, los que peor hablan inglés, pero con una diferencia: los españoles no quieren hablar inglés. Hablarán en español, y he visto casos de personas que no sabían inglés, no sé cómo se las apañarán. Muchos suelen desmadrarse y buscar problemas, para luego decir "que desfase". Realmente estos grupos me repugnan, aunque hay otros grupos que sólo quieren pasárselo bien. Siempre aguantan hasta el final de la fiesta, y cuando les echan, proponen otro sitio, invitando a los demás a cervezas y bebidas (probablemente somos el grupo más generoso, aunque también los más gorrones)

Sin embargo hay notables excepciones de gente completamente distinta. Individuos Silvia o un tal Rafa salvan e orgullo patrio hablando en un cada día mejor inglés e intentando relacionarse con otros países. Estos individuos, muy numerosos (un 35% de los españoles que hay aquí), son realmente amigables, sinceros y graciosos, y por norma general no beben tanto alcohol como los españoles que he descrito arriba. Digamos que españoles se dividen en gregarios y solitarios, siendo el segundo grupo el que más merece la pena. Foto: Rafa

Belgas: también muy numerosos, suelen ser amantes de la cerveza y amantes de la internacionalidad. Tanto valones como flamencos coinciden en estos dos puntos. Gente muy agradable, con ganas de viajar y con ganas de conocer a más erasmus. Por norma general, gente inteligente y bastante madura.

Foto: Nadége






Polacos: Un grupo interesante. Son bastantes, y son muy risueños, uno no se siente incómodo con ellos. Su inglés es medio-alto, y, por mucho que digan los franceses, no son unos borrachos. Suelen ser agradables y jamás hablarán en polaco si hay alguien que no lo habla presente (todo lo contrario que los franceses), lo cual es muestra de deferencia a los demás.
Foto: Emil





El resto de erasmus son de países tales como Estonia o Grecia, no he conocido a suficientes como para poder establecer unos caracteres generales. También hay grupos americanos, árabes y asiáticos, siendo estos últimos los más cerrados. Espero que si habéis llegado hasta aquí tengáis una idea de con qué tipo de gente me muevo.

Nota: Todas las fotos son de personas que estamos en un gran grupo internacional, por lo que en ocasiones difieren de lo mostrado en las caracteristicas generales de cada nación. Todos son buenos compañeros y paso mucho tiempo con ellos, son gente agradable.

jueves, 14 de octubre de 2010

De la vida misma

Me hace mucha ilusión leer vuestros comentarios. Como estoy con unos horarios que parezco el preso de "romance del prisionero", que ni sé cuándo es de día, ni cuándo las noches son, raramente puedo hablar con vosotros, por lo que la información que me llega es limitada. Y aunque como soy un egocéntrico ególatra sin remedio lo puedo llevar más o menos bien, a veces me gustaría saber cómo van las cosas por vuestros pequeños e insignificantes mundos. Poned vuestros nombres, que si no me lo tengo que imaginar, y a veces no puedo (no sé quién es el comentario nº 15 de la anterior entrada, por ejemplo, aunque tenga mis ideas).

Bueno, vamos ya con la entrada en sí. Tengo el placer de presentarles a aquel profesor medio loco, Hidán Csaba, o como diríamos el resto de europeos, Csaba Hidán. El jueves me fui a un pueblo cercano a Budapest a ver una especie de reprensentación medieval, había unos cuantos frikis vestidos como guerreros que hicieron unas cuantas piruetas para regocijo del escaso público, siendo yo el único extranjero. Aquí dejo algunas fotos del momento, aunque desgraciadamente la calidad no es buena debido a que tuve que hacerlas un poco a contraluz

Csaba Hidán poco después de pegarse un castañazo al caerse del caballo

Haciendo cosas húngaras

Unos días después de que hiciera estas fotos, decidimos unos cuantos erasmus ir a Bratislava a ver qué se cocía en tierras eslovacas, ya que el billete de autobús apenas llegaba a los cuatro euros y medio. Pasamos allí tres días, uno de los cuales lo empleamos en ver un pueblo que ya no sé ni cómo se llama. Aunque Bratislava es una capital pequeña que no se puede comparar en belleza con su vecina Viena, no está nada mal tampoco. Y es que habíamos oído muchas voces en contra de esta ciudad:

- Bratislava no vale una mierda

- En esta ciudad no hay nada

- No vale la pena ni pasar un día

- ¿Bratislava? pufffff

De acuerdo, se puede ver la ciudad en un día si se lleva ritmo turista, pero nosotros hicimos un turismo relajadito; parando en este parque a echar una siestecilla, ir a este bar que nos está invitando un eslovaco a sentarnos, salir de noche a algún sitio, etc. Y la verdad es que me lo pasé estupendamente

Tanto fue mi regocijo que otorgaré a los señores de la CIA que en el futuro investiguen mi vida (y, por tanto, este blog) unas cuantas fotos del momento.

Puesta de sol romántica
Nos encontramos con un eslovaco que nos hizo de guía gratuito durante el primer día



Fue un gran viaje, y en seguida surgieron muchas voces para organizar otro a Zagreb, Belgrado o Cracovia.


Cambiando de tercio, el otro día, llegando a casa, me encontré con la puerta abierta. Temeroso, entré, para ver a dos maromos moviendo una lavadora, mientras Silvia observaba la escena con orgullo catalán y los brazos en jarras. Los maromos dejaron la lavadora en el baño y salieron por patas, mientras Silvia y yo nos mirábamos con incredulidad. ¿Será de verdad? ¿Podremos lavar la ropa?

Con algún esfuerzo, movimos la antigua y pusimos la nueva en su lugar, ya que a los maromos sólo les pagaban por poner esa lavadora en cualquier lado. La enchufamos y pusimos todos los cables que requería, ahora tocaba meter la ropa y empezar a lavar. Metimos la ropa presurosos e intentamos descifrar cómo hacer que esa endiablada máquina lavase.

Conversación real (más o menos):

Silvia - Dale aquí
Yo -No, ahí no es, es aquí
S - ¿Cuantos grados ponemos?
Y - A 30, por ejemplo
S - Hay cinco 30 distintos
Y - Dale a ése que pone Feinwâschensen
S - ¿Dónde va el suavizante y dónde el jabón?
Y - Yo que sé, pon un poco de todo en cada hueco
S - ¿Por qué no funciona?
Y - Enchúfala
S - Ya está, éste debe de ser el botón de ON
Y- No se mueve
S - ¿Por qué no se mueve?
Y - Dale un golpe que espabile
Lavadora- chuf chuf fiuuu fiuuu
Todos, chinches incluidas- ¡SE MUEVE! ¡SE MUEVE!

Nos abrazamos. Saltamos de alegría mientras gritábamos. Yo me eché a llorar. Más tarde cenamos con unas 10 personas y todos brindamos por la washing-machine. Gran éxito.

miércoles, 6 de octubre de 2010

De viajes, conversaciones y economía

Una enorme riada de un producto químico más corrosivo que la lejía asola en estos momentos el oeste de Hungría.
Vídeo

Personalmente, me he enterado esta mañana al leer el blog. Aquí en Budapest todo sigue exactamente igual, así que no os preocupéis.Intentaré escribir esta entrada como siempre hago, pero no me siento del todo cómodo al saber que vivo tan bien cerca de gente que ahora lo ha perdido todo. Sí, se que en África están peor todos los días, pero es que este domingo visité una de las ciudades que ahora están en el centro de todo este lío.

Se trata de la ciudad de Győr, de 130.000 habitantes, en el noroeste. Teníamos ganas de salir de Budapest y, aunque ya habíamos ido a un pueblo cercano a un festival de vino, queríamos visitar algo más a fondo el país. 


A dos horas y media y tren, Silvia, Chloé, Julie y yo partimos por la mañana un poco dormidos pero animados. Paolo también quiso venir, pero la noche antes decididió irse de fiesta y acostarse a las 5 de la mañana, por lo que se quedó dormido. Sin embargo, la visita a la ciudad estuvo bastante bien, vagabundeamos y pululamos por allí, paseando por los suburbios, la "verdadera Hungría", como yo no paraba de repetir.


El ayuntamiento



Haciendo el homosexual en una de las peores calles
Y esto no acaba aquí. Hemos planeado hacer un viaje a Bratislava este fin de semana, ya que también está muy cerca, y los precios son realmente económicos. Por poner un ejemplo, el viaje a Győr en tren nos costó alrededor de 8 euros ida y vuelta.


Otra cosa que llevo haciendo unas semanas es el intercambio de idiomas. Con un chico, Krisztian, y con una mujer, Zsusza, intento parlotear el húngaro mientras ellos hablan un español bastante decente. Espero que con tiempo y paciencia pueda llegar a un nivel intermedio pronto. Sé que no sirve para nada, pero es divertido.


Cambiando de tema, seguimos sin lavadora. Los de la agencia dijeron que hoy, miércoles, vendría el tipo con la pieza. Por otro lado, el internet que nos han puesto no tiene wifi, tendremos que comprar el instrumento. Aunque no es caro, es una faena seguir sin poder disfrutar con plenitud de las maravillas de la era electrónica.


Ya ha acabado septiembre, y durante todos estos días he ido anotando en qué gastaba el dinero. Anotaba y anoto todo lo que gasto, desde la compra en supermercado hasta algun bollito que me compro en una tienda. No me malinterpretéis, gasto lo normal, no me corto en cualquier tipo de gastos, pero simplemente al llegar a casa lo apunto. Me he convertido en un pequeño contable, pero me sirve para calcular a largo plazo las posibilidades que tengo de hacer viajes. De momento he calculado que el gasto medio por día en septiembre es de unos 8 euros, descontando gastos extraordinarios como el piso y demás.

Las cosas son baratas. La leche son 60 céntimos, el kilo de macarrones algo mas de un euro, el papel higiénico perfumado (10 unidades) 1,80€. Sí, sin querer compré papel higiénico perfumado. Realmente no sé cuánto valen estas cosas en España, pero aquí no me parecen caras. Con 7 euros puedes comer una semana (vale, no es pulpo a la gallega, es arroz, pasta y huevos, pero están bien ricos)


Octubre pinta bien desde el punto de vista económico, ya que me he quedado sin florines, y como ahora el cambio es muy desfavorable, espero a que mejore. Espero y espero, y me estoy quedando sin comida en el frigorífico, ya solo me quedan 2 huevos y medio paquete de salchichas, y un limón que me encontré en una cesta. Me parece que hay que ir a comprar algo ya

miércoles, 29 de septiembre de 2010

De ropa limpia, clases y cabreos

Escribo estas líneas desde la casa de Paolo. Me he presentado sin avisar, pero la situación así lo requería: he perdido la tarjeta de estudiante y el tiket mensual de metro y necesitaba internet para contactar con algunas personas para ver si sabían su ubicación. Sin embargo, me parece que lo he perdido para siempre jamás, y aunque tiene arreglo, cuesta dinero, y eso es algo que me desagrada: pagar por lo que ya he pagado. Además, me he quedado sin florines y no quiero cambiar euros porque el cambio ahora es realmente bajo, con lo que no saldría muy rentable.

En otro orden de cosas, y tras haber dejado claro mi estado hoy día, la verdad es que, en términos generales, estoy bastante contento. La universidad, aunque con una organización completamente catastrófica, empieza a regalarme algunas buenas anécdotas. Una de ellas la constituye mi profesor de historia medieval de Hungría.

Me encontraba con Alex, un chico español de la complutense, esperando a que llegara el profesor para que nos explicara un poco cómo iban a ir las clases, ya que no tenía internet. Esto me sorprendió, y pensé que se trataría del típico viejecillo que no sabe ni donde deja la sonda. Sin embargo, resultó ser una especie de Indiana Jones medio nazi y medio loco. Vestía botas militares, gorro de cowboy y chaqueta vaquera, portaba un arma de fuego en el costado y lucía un impresionante mostacho. Una semana después tuvimos una clase con él, y, mientras engullía con pasión un enorme bocadillo, nos explicó que él enseñaba artes marciales húngaras; sable, cuchillo, hacha y palo. La clase en sí fue muy interesante, y he considerado muy seriamente participar en sus cursos de artes marciales, ya que no son baratos y pueden resultar muy interesantes.

Otra cosa positiva es que fui a una lavandería, lugar donde parece ser que se acostumbra a lavar ropa, y me devolvieron toda la ropa limpita, seca, doblada y sin mal olor. Fantástico acontecimiento para mí, ya que la puñe.... lavadora va a seguir sin funcionar un par de semanas más, tienen que pedir no sé qué pieza a la fábrica... así que nada, a joderse y a aguntarse, como se dice.

El internet sí que vendrá pronto: mañana mismo aparecerá uno de esos señores que gustan de trabajar instalando internetes, ruteres, wifíes y demáh. El precio es realmente bajo, 3 euros por cabeza, poco más.

¿Y qué he hecho durante estos días? La verdad es que no lo sé. Los días pasan uno detrás de otro, pero de cada uno podría escribir párrafos y párrafos. Muchas cosas se me olvidan y otras las oculto, pero básicamente mis jornada se basa en aparecer por alguna clase, más tarde echarme una siestecilla, y después vaya usted a saber. A veces hago la compra, a veces visito cosas, a veces voy con algún tipo que acabo de conocer a algún lado que no sé dónde está...

Por las noches veo alguna película, voy a algún bar o a alguna fiesta erasmus o flatparty (fiesta en piso). La mayoría de la gente suele ser muy abierta y amigable, y siempre hay algún simpático borrachuzo que enseña el culo, se cae de la silla, o hace alguna tontería, para mofa y burla de los que le rodeamos, observándole como si de algún extraño y exótico animal se tratase, manteniendo las distancias para evitar que nos muerda o despedace. Sólo espero que ningún conocido mío acabe en ese humillante estado.

Bueno, eso es todo. Lamento no colgar fotos, pero es que estoy en casa de este tipo, y no quiero importunar más de lo debido. Ya a partir de mañana no tendré excusa para no hacerlo, y me curraré las entradas un poco más

Buenas tardes y disfrutad de vuestra huelga general